
Como bien sabemos se ha autorizado el otorgamiento de un bono de reconocimiento a policías y militares en actividad, en específico a militares en actividad desde el grado de comandante hasta alférez, o sus equivalentes, y para los policías suboficiales; por la suma de mil soles mensuales, otorgados por única vez, y la creación de una Comisión Especial que en 180 días deberá de crear un plan para el sinceramiento de las remuneraciones en este sector.
Ciertamente es aplaudible que a este sector tan maltratado se le otorgue un bono de reconocimiento que en algo ayudará a su economía, que en resumidas cuentas en la mayoría de los casos será utilizado en los gastos escolares –hay que ser sinceros-, sin embargo, ¿Es un verdadero esfuerzo del Estado o una simple respuesta política?
A nuestro modo de entender, quienes consiguieron este bono no fueron el presidente y sus ministros, sino los policías que anunciaron una posible huelga – ilegal a todas luces-, pero huelga al fin y al cabo de la policía. En realidad, de no existir ese reclamo y de no mediar todo un debate sobre las remuneraciones de estos sectores, ¿Ustedes creen que se le hubiera otorgado este bono? La verdad es que no.
Este pequeño bono de reconocimiento es una mera respuesta política, que en algo aliviará los bolsillos de estos trabajadores, los cuales merecen una remuneración justa, y no como dijo en una oportunidad el presidente cuando mencionó que por ser trabajadores del Estado y tener estabilidad deben de sacrificarse y si trabajan en condiciones desventajosas pues así es su trabajo y no deben de reclamar nada, al contrario tienen que agradecer -lo cual a mi modo de entender fue una burla al trabajo del policía y militar-.
Y es cierto, los policías y militares conocen perfectamente que su labor se realiza en situaciones desventajosas muchas veces, y precisamente por eso, a la luz de un trato diferenciado, sus remuneraciones deberían ser sinceradas, -y sin entrar en cuestionamientos jurídicos como el test de igualdad del Tribunal Constitucional-, por una simple cuestión de equidad y de “reparto de la torta”, que como ya he mencionado anteriormente, la distribución de los recursos estatales en el Perú es el principal problema, una inequidad alarmante en las remuneraciones de los trabajadores estatales.
Ciertamente los trabajadores del Estado que más se encuentran afectados son los profesores –a quienes gradualmente se les aumentó la remuneración-, tanto de colegios como de universidades públicas, y los policías y militares, a quienes se les otorgó este bono de reconocimiento, y es preciso que posteriormente esa comisión creada realice a cabalidad su labor y procure un mejoramiento en la remuneración. Ahora, ¿De qué parte de los recursos se les va a pagar a los policías y miliares su bono de reconocimiento? Meses antes el Estado afirmaba que no podía de ninguna manera, ahora después de la anunciada huelga sí. Entonces ¿Qué ocurrió? No se sabe a cabalidad, aunque se ha afirmado que es el dinero del crecimiento de anteriores años a partir de 2006, entonces ¿Por qué ahora sí –después de la anunciada huelga- se utiliza ese dinero, y antes no?
En resumidas cuentas, es claro que el bono de reconocimiento es una mera medida política, el esfuerzo del Estado radica en una verdadero sinceramiento en las remuneraciones, poco a poco claro está, pero al menos debe de existir un proyecto a mediano y largo plazo. Esperemos que la Comisión conformaba, realmente realice una labor acorde con lo que el Perú espera.
Una última pregunta que el gobierno nunca responde: ¿Qué pasó con su famoso D.S. 213-90-EF, la cual homologaba las remuneraciones de policías y militares? Es cierto fue promulgada a finales del primer gobierno, sin embargo, en campañas presidenciales y ahora en su segundo gobierno, donde es innegable que prometió nuevamente lo mismo -y bien puede ser revisado en su plan de gobierno y mensaje presidencial de 2006-, ¿Ha intentado cumplir esa meta? Ya todos sabemos la respuesta. Al contrario, se rebaja la calidad del trabajo del policía y militar, se atenta contra su dignidad.
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Definitivamente el Poder público no ha cumplido con saldar la deuda hacia este sector de trabajadores estatales. Las habladurías abundan, junto con las promesas y los actos motivados por las presiones mediáticas. Las contradicciones tampoco faltan, pues como acertadamente has mencionado, de un tiempo a otro apareció el dinero suficiente para atender a estos trabajadores.
Pero, ¿hay alguna acción concreta y estable del Estado, destinada a mejorar la situación de los militares y policías? Al parecer, se ignora o se soslaya voluntariamente que la inversión en las remuneraciones de este grupo de servidores redundará en la sociedad misma. De hecho, un policía mejor remunerado cumplirá con mayor eficiencia su labor. Si bien se trata de un servicio, de una vocación especial dentro de la sociedad, ello no es óbice para ignorar las necesidades reales por las que atraviesan, que necesitan ser atendidas por su empleador, en este caso, el Estado.
El Estado de Derecho y el Estado Social, proclamados como cláusulas en nuestra Constitución Política, obligan al Poder público a ser un artífice en el logro del interés general. Ahora bien, ¿no es parte de este interés general la seguridad ciudadana?, ¿no es verdad que la seguridad ciudadana mejorará si quienes se encargan de garantizarla son mejor remunerados, y así, mejor asegurados ante los riesgos inminentes del ejercicio de sus labores? Sentido común, señores
Coincido plenamente en lo que ustedes han mencionado. Definitivamente, el sector público, y aún más los policías y militares son talvez el sector más desprotegido si de materia laboral hablamos, pues es la misma OIT en el artículo 9º del Convenio 87 la que ha establecido que « la legislación nacional deberá
determinar hasta qué punto se aplicarán a las fuerzas armadas y a la policía las garantías previstas por el presente Convenio»; entonces, a éstos no les quedó más alternativa que ir en contra de su propio reglamento y crear una presión mediática con el anuncio de una huelga, a efectos de lograr un aumento en sus remuneraciones. Sin embargo, como lo mencionaste en tu artículo, esto fungirá meramente como un paliativo, al no existir un aumento, en sentido estricto, sino simplemente un bono…el llamado “bono de reconocimiento” (desde allí ya se puede apreciar la intención de los poderes del Estado por calmar los ánimos tan alicaídos de los policías). Apesar de ello, el problema sigue latente, pues las condiciones laborales de este sector no son congruentes con la importantísima función que cumplen. Esperemos, pues, los resultados de la Comisión instalada para analizar si se aumenta o el sueldo de los policías y militares.
Un poco de realismo y sentido común no nos haría nada mal, no te parece?
Por otro lado, no considero que el sólo aumento de sueldo, que en sí es importantísimo, sea suficiente; necesitamos mejoras laborales urgentes en este sector con la finalidad de que los policías cumplan adecuadamente su función. Si bien, el ser policía implica una vocación de servicio, el pretender servir a la sociedad no es justificación para implantarles condiciones laborales deplorables, mermando su calidad de vida y su misma dignidad. Qué nos pasa señores? Cómo vamos a decir, si seguimos al Presidente, que se tienen que sacrificar por una estabilidad laboral,ello me parece una irreverente tontería. Qué le pasa señor Presidente? Entonces, disminuyámosle el sueldo, pues usted tendrá trabajo seguro por cinco años!!! (bueno, aunque no es estabilidad específicamente, pero va a tener trabajo durante 5 años y vaya qué trabajo!)No, pues, ello no es derecho, ello es un abuso a este sector en beneficio de sueldos como el suyo señor Presidente. En fin.
Esperemos prontas mejoras y no sólo respuestas políticas ante una anunciada medida de protesta.
Gracias por tu análisis Jorge Luis, nuevamente felicito tu redacción y tu crítica.