Rocci Fiorella
Bendezú Barnuevo

El lamentable asesinato de la abogada, Elizabeth Vásquez Marín, ocurrido el 26 de enero del presente año, luego de los preliminares actos de investigación dio como resultado la identificación y captura de los asesinos confesos de la referida abogada, el cual fue perpetrado por su hija Elizabeth Espino Vásquez (21), junto con su enamorado Fernando Gonzáles Asenjo (23), y el amigo de ambos, Jorge Eduardo Cornejo Ruiz (22).

Según las declaraciones del jefe de la Dirección de Criminalista de la PNP, César Guardia, los jóvenes revelaron que ejecutaron el crimen con total conciencia de los hechos, sin estar bajo los efectos del licor o alguna droga. Estos habrían planeado el asesinato desde hacía un año, cuando las desavenencias entre madre e hija se hicieron insostenibles a causa de la negativa de la progenitora de aceptar la relación sentimental de su hija con Fernando, a lo cual se añadiría el objetivo de cobrar un seguro de vida de US$ 100,000.

Elizabeth Espino en su primer interrogatorio ocultó y dio información falsa a la policía, a efectos de desviar las investigaciones alegando que su madre salió de su casa, ubicada en la calle Joaquín Bernal 1080- Lince, la madrugada del 27 de enero tras recibir una llamada telefónica. Sin embargo, esa llamada nunca ocurrió. Por el contrario, se encontraron llamadas entre el celular de Elizabeth y su enamorado Fernando, ese mismo día, convirtiéndose así dicha pareja en los principales sospechosos para esclarecer el crimen.

Elizabeth aseveró en principio a la Policía que nunca tuvo peleas con su madre, incluso el juez Espino dijo que su familia era unida a pesar de su separación; cuando le preguntaron quiénes podrían ser los asesinos de su ex esposa, Espino dijo que podría tratarse de la venganza de algún socio, pero en ningún momento refirió las desavenencias entre madre e hija.

Después de encontrar el cadáver en la maletera del vehículo de placa SQB- 417, ubicado la mañana del 27 de enero en un distrito diferente en el que vivía Elizabeth Esperanza, se iniciaron las pesquisas en la casa de la víctima, en donde otra evidencia en su contra fue el hallazgo de gotas de sangre en la cochera del edificio, luego de que peritos de criminalística realizaran la prueba del luminol, por lo que ante los elementos de prueba contundentes y abrumada por las evidencias, Elizabeth Alexandra Espino Vásquez, de 22 años, terminó por confesar todo.

Con las evidencias, la División de Homicidios de la PNP solicitó al juez de turno la detención preliminar de los tres presuntos homicidas.Los primeros en admitir su responsabilidad en el homicidio fueron Fernando González y luego Jorge Eduardo Cornejo Ruiz. Ante ello, Elizabeth no tuvo más alternativa que confesarlo todo. Los hechos ocurrieron cuando Elizabeth distrajo al vigilante, permitió y facilitó que los otros dos sujetos ingresaran al domicilio de la víctima y se escondieran en su dormitorio. Asimismo Elizabeth señaló que fue ella quien limpió la sangre hallada en el cuarto de su madre, precisando que fue Fernando, quien estranguló a la abogada.

Ahora bien, aunque tal vez y gracias a la impecable labor de investigación desarrollada por la policía, se ha llegado a conocer la verdad de los hechos, lo cierto es que existe aún un problema que preocupa mucho más, y es que es innegable que los casos de parricidios han aumentado en estos últimos años, sino recordemos casos como el Giuliana Llamoja- quien acuchilló a su madre- o el de la aún procesada Eva Bracamonte Fefer, quien es acusada por presuntamente haber contratado a un sicario para matar a su madre, esto sin contar los casos en provincia, que difícilmente son objeto de opinión pública.

Los casos en los que hijos matan a sus padres, siempre causan gran conmoción social, y es que es difícil entender como una persona puede atentar contra el ser que le dio la vida, y contra el cual sólo cabría sentimientos de amor y respeto. De ahí, que conductas tan incomprensibles como las de la joven Llamoja, Bracamonte y la de su última protagonista la joven Elizabeth Espino, despierten tantas interrogantes sobre los móviles, las circunstancias en las que fueron cometidas, a fin de encontrar una explicación para conductas que parecerían en principio inexplicables.

Para la sicoterapeuta Carmen González, el caso de Elizabeth Espino es producto de una fabricación familiar, señala que en su caso, quizás haya existido mucha indiferencia hacia ella, esto es, no se puede responsabilizar sólo a la hija; manifiesta, que estamos ante una sociedad donde las madres y los padres agreden a sus hijos a través del descuido, desamor e indiferencia desde que nacen. La destacada sicoterapeuta, sostuvo también que el hecho de que una hija, en complicidad con su pareja y un amigo planee el asesinato de su madre es por causa de un trastorno de la personalidad que se fabrica en casa.

Opinión divergente es la que mantuvo, el psicoanalista Augusto Escribens, al hablar sobre el lado oscuro de las relaciones familiares, éste señaló que un parricida no necesariamente es siempre producto de un maltrato, y es que un niño maltratado va a ser maltratador cuando sea adulto, pero no todos los que maltratan han sido niños abusados, manifiesta también que hay gente que por razones diversas desarrolla dificultad para tener sentimientos de culpa, señalando también que en una familia muchas veces el padre tiene la capacidad de agredir físicamente, pero las mujeres tienen gran capacidad para la agresión emocional, el psicoanalista precisó además que “mandar matar a alguien” tiene más relación con la psicopatía y quizá tenga que ver con relaciones de violencia con la madre, aunque no necesariamente.

Es posible que en el caso de Elizabeth Espino, estemos frente a un cuadro de psicopatía, donde la persona que la sufre difícilmente tenga remordimiento por el hecho cometido, tal como se evidenciaría en la carta que envió esta última a su enamorado, donde según la especialista Rosa María Cifuentes, se observa una nula tristeza y remordimiento por el deceso de su madre.

Así tenemos que el trastorno del que sufriría Elizabeth no la exime de la responsabilidad penal, tal vez existan algunos aspectos que puedan disminuir la pena a imponerse, como lo es por ejemplo el beneficio por confesión sincera y otros a los que pueda acogerse, pero no se la aplicaría en ningún momento la causa de inimputabilidad “anomalía psíquica”, prevista en el art. 20 del Código Penal, esto tiene su explicación, en el que la psicopatía no puede catalogarse como una anomalía psíquica en términos del código penal, como si sucede con la psicosis y esquizofrenia, si bien todas ellas son enfermedades mentales, sin embargo la diferencia reside en que mientras que los psicópatas planifican sus crímenes, utilizan una estrategia y premeditan cómo lo van ha hacer para atraer a las victimas, los enfermos mentales cometen los delitos llevados por sus alucinaciones y delirios, no planifican ni están con plenas facultades mentales.

Los psicópatas que cometen asesinatos, lo hacen de forma organizada, planificada, en algunos casos tienen rituales, suelen ser muy habilidosos para engañar y manipular para atraer a sus víctimas. Sienten placer al realizar estos actos y no tienen remordimiento alguno. Asimismo la tasa de reincidencia en ellos es alta, y por mucho que se les castigue, la mayoría vuelve a cometer los mismos delitos.

Sin duda, lo definitivo será la pericia psiquiátrica y psicológica, la cual determinará el trastorno que padece Elizabeth, por lo demás, la parricida deberá afrontar ahora un proceso por el delito de parricidio en agravio de su propia madre la abogada Elizabeth Vásquez Marín, el cual estará a cargo del Tercer Juzgado Penal de Lima que dirige la magistrada Flor de María Deur Morán, y con la posibilidad de afrontar una pena superior a los quince años.

Para concluir, no debemos olvidar, que todo hecho delictivo es siempre producto de una confluencia de episodios, que deben analizarse en conjunto, antes de responsabilizar o satanizar a una única persona. Finalmente lo único bueno de estos casos es que nos permiten analizar y crear conciencia sobre cuales son los factores que están fallando en nuestra sociedad, donde ahora se arremete incluso contra uno de los bienes más sagrados del ser humano, la familia.

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Un comentario para “Asesinato de la abogada Elizabeth Vásquez Marín ¿Un caso más de parricidio?”

  • Elizabeth dice:

    El poder Judicial debe ser ejemplo para la ciudadania, apartar un falso espiritu de cuerpo e investigar, ademas que si bien se pueda rebajar la pena a la parricida producto de una revision sicologica, no se le debe premiar con el disfrute de la fortuna que amaso la madre asesinada.
    La sociedad civil nos estamos organizando entorno a este caso, para vigilar el proceso, que se haga justicia y no se premie a los asesinos, sino mas adelante , abundarian estos casos.

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